Catalina Heredia Cardiel
Para Waldo Efraín Figueroa Gaytán y
Alejandro Figueroa Zamora ,
con todo nuestro respeto y admiración.
Donde estén, sepan la falta que nos hacen.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: ésos son los imprescindibles”.
Bertolt Brecht
Año 2007, mes de abril. El Movimiento Magisterial de 1989 cumple su mayoría de edad en estas fechas. Es cierto, no estamos todos los que somos y, algunos, como dijera el poeta, ya no son los de entonces.
Habemos quienes, conscientes de nuestro lugar en la sociedad mexicana, como hijos del pueblo que realmente somos, ante situaciones injustas e ilegales, enarbolamos la bandera de las reivindicaciones sociales y permitimos a nuestras gargantas expresar a voz en cuello que los derechos no se pierden de un plumazo y que cuando humanoides traidores a su origen, a su clase social y a su país, venden por 30 monedas nuestro futuro y el de las generaciones por venir, hacemos lo que sabemos es nuestra obligación: defender las conquistas sociales y laborales conseguidas con tanto esfuerzo de quienes nos antecedieron.
Los jóvenes maestros de hoy, jóvenes en edad, en años de servicio y en sueños, necesitan y merecen que quienes luchamos en 1989 les hagamos partícipes de nuestra experiencia, les compartamos nuestro conocimiento y les ayudemos a comprender que ser maestro en el aula no se contrapone con ser un luchador social, más bien obliga.
Nuestro futuro magisterial debe de considerar como ilógico e incongruente el hecho de pararnos frente a un grupo de alumnos y hablarles de derechos constitucionales y derechos humanos de todos los mexicanos mientras nos quedamos quietos y callados cuando las víctimas de la injusticia somos los maestros.
A ti compañero maestro en tus primeros años de servicio, a ti que serás el más perjudicado por la nueva Ley del ISSSTE, los maestros, tus maestros, te decimos: ESTAMOS CONTIGO, LUCHAMOS CONTIGO, GANAREMOS CONTIGO EL FUTURO QUE MERECES.
Considera, eso sí, que necesitas tomar la estafeta, que nosotros, los viejos, seremos tu apoyo, pero sólo por un tiempo. Es imperativo que te enteres, que discutas, que te informes, que te decidas a defender tu presente y tu futuro. Nosotros estamos cumpliendo contigo. Cumple tú contigo mismo.
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